Es la pregunta que se han planteado expertos del más alto nivel reunidos el pasado mes en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid dentro del Congreso TransVisión. En la cita, se ha debatido sobre la Transhumanización, un movimiento intelectual que afirma que la muerte es un proceso técnico basado en el envejecimiento celular, y que puede solucionarse con tecnología.
El aporte científico de esta visión se apoya en el descubrimiento por parte de científicos canadienses del proceso metabólico capaz de hacer que las células dejen de envejecer deteniendo enfermedades como el cáncer o alzhéimer.
¿La muerte de la muerte?
Esta manera de pensar tiene adláteres tan poderosos como Elon Musk, Peter Thiel, el fundador de Google Larry Page o Jeff Bezos e incluso es el título de una obra de José Luis Cordeiro, investigador de Google, que defiende que la inmortalidad física llegará en pocos años.
Pero, ¿y si fuésemos inmortales?
Ya José Saramago nos puso en alerta sobre esta posibilidad en su obra “Las intermitencias de la muerte” donde dibuja un escenario distópico en el que una plaga de inmortalidad provoca que nadie muera. Tras la algarabía inicial, surgen los primeros problemas: organizativos, económicos, filosóficos, religiosos… Después de su lectura, comprendes que la muerte, puede llegar a ser necesaria.
También Borges, en su cuento El Inmortal (que puedes escuchar aquí) nos descubre que la inmortalidad es una especie de condena.
Mi consejo
A día de hoy, lo único que verdaderamente sabemos es que la muerte forma parte de nuestro ciclo vital. La profundidad de la vida, consiste en no saber cuándo se va a terminar, en que todo es efímero y pasajero. Podemos empezar a practicar el desapego con el cuerpo, para ello, cuando sientas una situación de estrés, de tristeza, de agobio, existe un método directo para paralizar a la mente y salir de ese bucle en el que entra, ¿A quién le está ocurriendo esto? ¿Quién soy yo? haz la prueba y mira cómo reacciona tu mente, ella no tiene respuesta inmediata a la pregunta. Te acabas de desconectar de tu “personaje” y has conectado con tu SER. Acabas de alcanzar la Realización del Ser.