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La meditación transpersonal como herramienta para gestionar el miedo, las emociones difíciles y las malas épocas

Si estás pasando por un momento complicado que te empieza a sobrepasar, es normal que te cueste ver “más allá”.

 

Porque sí, conscientemente sabemos que nada es permanente y que todo es temporal, pero hay etapas en las que dudamos de ello. 

 

Y aunque en el título he incluido el concepto de “malas épocas”, en realidad no creo que haya etapas buenas o malas, simplemente son etapas. 

 

Al igual que ocurre con las emociones. Somos nosotros, desde nuestras mentes racionales, los que etiquetamos como negativas o positivas según nuestras expectativas, circunstancias y experiencias. 

 

Todas las emociones, y todas las situaciones y experiencias que llegan a nosotros, tiene algo que enseñarnos. 

 

Por eso, el primer paso cuando estás viviendo una situación que no te resulta agradable es: la aceptación. Reconocer y aceptar que estás transitando por un momento desagradable es clave para no engancharte a él. 

 

En este sentido, la meditación transpersonal es una herramienta perfecta para ello, porque te da la oportunidad de ver ese “más allá” que ahora no eres capaz de ver, ayudándote a conocerte y a descubrir las respuestas que ya habitan en ti. 

 

Pero además, la meditación es capaz de modificar tus pensamientos, potenciar tu confianza y guiarte hacia el equilibrio y la coherencia en tu día a día. 

 

Hoy quiero compartir contigo de qué se trata la meditación transpersonal, cómo comenzar a practicarla y cómo incluirla como herramienta para gestionar el miedo y las emociones difíciles. 

 

Y lo quiero hacer apoyándome en un artículo de la escuela donde me formé, EDTe, porque me parece que lo explican muy bien. 

 

Vamos a verlo. 

 

¿Qué es la meditación transpersonal? 

 

«La Meditación Transpersonal es una práctica que entrena el enfoque de la atención en la vivencia del momento presente. Se trata de una acción contemplativa derivada de la práctica Zen que se caracteriza por su sencillez y sobriedad.» 

 

Podemos decir que es una herramienta que nos ayuda a activar el estado de presencia y autoconsciencia. 

 

La Meditación Transpersonal es de muy fácil realización. Tan sólo conviene tener en cuenta los 3 puntos fundamentales de su práctica: postura, respiración y actitud. A partir de aquí puede afirmarse que se aprende a meditar, meditando.

 

¿De qué se trata el enfoque de la atención? 

 

Tal y como lo definen en el artículo de EDTe, el enfoque de la atención es «la dirección de nuestra mirada interna. 

 

Y en este sentido hay dos modos básicos de enfoque: por un lado el que se dirige a un objeto, como por ejemplo a la llama de una vela, a una flor, a una parte de uno mismo… lo que conlleva concentrar la mirada en lo elegido y excluir el resto del panorama. 

 

Y por otro, un enfoque de mirada abierta y panorámica que observa la totalidad del campo visual. Es decir un enfoque de ”consciencia sin elección” en el que “no te fijas particularmente en nada pero lo estás viendo todo”. 

 

En la meditación Transpersonal el primer enfoque, es decir, el de mirar algo concreto, se realiza manteniendo nuestra atención en la propia postura y deviniendo conscientes de cada una de las sensaciones que aparecen en nuestro cuerpo durante cada respiración. 

Y el segundo enfoque, es decir, el de mirada abierta, se realiza a través de la observación del flujo de contenidos internos: pensamientos, emociones y sensaciones que aparecen y desaparecen en el campo de percepción. Un proceso realizado desde una posición de atestiguación de lo percibido con total neutralidad. 

 

Es por ello que dicha meditación de inmovilidad corporal facilita “el darse cuenta de lo que sucede mientras sucede”, al tiempo que posibilita a quien la practica la apertura al estado transpersonal o esencial, más allá del dualismo y de la temporalidad lineal de la mente racional y pensante.»

 

¿Qué puede aportar la meditación a tu vida?

 

«Meditar es ejercitarse en estar plenamente atentos y conscientes a lo que somos y experimentamos en cada momento.» Es en este estado cuando podemos darnos cuenta de nuestros procesos internos, el primer paso para conseguir estabilidad interior. 

 

«Se trata de un ejercicio destinado a ser realizado durante los 22 o 25 minutos que suele durar la práctica formal cotidiana. En realidad, el entrenamiento meditativo diario tiende a otorgar a la vivencia de cada jornada, una relevante calidad de profundidad y significado que nace de la atención plena. Ahora se trata de pasar del modo hacer al modo ser, tan sólo ser en toda su hondura y sencillez. Una vez ahí colocados, la acción surgirá de manera armoniosa.»

 

Más allá de los matices energéticos que conlleva la meditación, se ha demostrado que la práctica continuada tiene el poder de cambiar nuestra mente.

 

Uno de los estudios que lo demuestran, publicado por la revista Biological Psychiatry muestra que potencia el bienestar físico, mental y emocional ya que: 

 

  • Activa zonas del cerebro asociadas a la empatía y la compasión. 
  • Reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el miedo.
  • Los niveles de ansiedad y depresión bajan. 
  • Mejora las respuestas conductuales relacionadas con la atención.
  • Favorece la memoria, y también el sueño. 

 

Pero además, es interesante resaltar que la meditación te ayuda a conocerte y llegar a tu verdadera identidad, consiguiendo fomentar el amor propio. 

 

Y cuando te amas, es más sencillo alejarte de lo que te produce sufrimiento. Porque donde no hay sufrimiento, no hay juicio, y por ende el dolor desaparece. 

 

Incluir la meditación también te ayudará a dejar el pasado en el pasado, y también a soltar la ansiedad por el futuro desconocido. Es capaz de llevar a tu mente al momento presente, no solo durante la práctica, sino durante la mayoría del resto del día. Esto es posible porque:

 

  • Mejora la autoconciencia y comprensión de uno mismo. 
  • Facilita la conexión, la presencia y la conciencia. 
  • Ayuda a llegar al sentido de propósito. 
  • Te permite ver las cosas que te ocurren con perspectiva.

 

Eso sí, tal y como nos comparten en el artículo mencionado, hay que tener en cuenta que «meditar no es fantasear ni liberar la mente para emprender vuelos de ensueño o bien jugar distendidamente con las ideas. Meditar no es tampoco buscar un trance en el que rebosen tan solo recuerdos felices o cielos insospechados, ni siquiera visualizar esforzadamente agradables panorámicas. Meditar tampoco es un “valium metafísico” para tapar el dolor de nuestras pérdidas.»

Cómo comenzar a meditar y utilizar la meditación como herramienta para gestionar el miedo y las emociones difíciles

 

La meditación transpersonal es muy sencilla. Para comenzar a practicarla, es importante tener en cuenta tan solo 3 puntos: la postura, la respiración y la actitud.  

 

Postura

«Para meditar conviene adoptar la postura que mejor facilite la práctica. Y para ello hay aspectos que precisamos tener en cuenta para crear las condiciones que favorezcan la práctica. En primer lugar conviene aprender a sentarse con la espalda derecha sobre un cojín en el suelo con las piernas cruzadas, o bien sentados en una silla o butaca con las piernas paralelas. 

Conviene asimismo recoger la barbilla ligeramente hacia dentro sin bajar ni subir la cabeza, al tiempo que alejamos suavemente los hombros de la orejas y colocamos las manos o bien en una posición tradicional o mudra o bien como elijamos, pero en cualquier caso adoptando una posición consciente en las mismas. 

Si a esto añadimos el inicio sutil de un sonrisa, la propia postura física en sus detalles bien conjuntados se convierte en un objeto de observación que permite arraigarse en el cuerpo durante la práctica.» 

Respiración 

«La mente pensante tiende a la dispersión por lo que para lograr aquietarla y asentarla conviene respirar de manera consciente. 

Puedes empezar observando y sintiendo la entrada y salida del aire durante el proceso respiratorio. 

Un enfoque en las sensaciones respiratorias que también incluye el observar o darse cuenta de los diferentes pensamientos que circulan por la corriente mental, sin oposición ni deseo de retener lo que aparezca. Esta observación se realiza de manera neutra y desapegada. Es decir, en atención a lo que surja, dejando que los pensamientos y sensaciones vengan y vayan, sin intervenir en ellos. Se trata tan solo de observar y darse cuenta de lo que sucede desde un estado de presencia y ecuánime atestiguación.»

Actitud 

«Si a lo dicho añadimos el establecimiento de una actitud amable de ofrecimiento y disponibilidad compasiva, es decir, desde el corazón y hacia la vida, nuestra práctica se tornará cada día más plena de beneficiosas consecuencias neurológicas, bioquímicas y conductuales. 

Como es natural, iniciar o compartir esta vivencia con un instructor y sobre todo con un grupo de personas que comparten la práctica, sin duda facilita y optimiza el alcance de su práctica.»

 

Por último, recuerda que a meditar se aprende meditando, y que no hay práctica buena ni mala. 

 

Pensar que “lo estamos haciendo mal” o que “no somos capaces de dejar de pensar” es un error, ya que, tal y como comparten desde la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal: «en realidad realizar los famosos intentos para poner la mente en blanco, restringe la mente en lugar de propiciar su expansión gradual hacia una dimensión más profunda y enriquecedora. Con este intento frustrado, no solo la mente se fatiga como resultado del esfuerzo realizado, sino que el sujeto se irrita cada vez más al comprobar que, por muy intensa que sea su capacidad de concentración, los pensamientos siempre consiguen burlar las barreras psíquicas y aparecer en cadena sucesiva de asociaciones.»

 

La meditación es una de las herramientas mediante las que te acompaño en tus momentos complicados para que puedas recuperar tu bienestar y la coherencia en tu vida. 

 

Y lo hago porque sin duda la meditación fue un antes y un después en mi vida, y me encantaría que también fuera un apoyo para ti. 

 

Si nunca has meditado y es algo que te llama la atención, te invito a reservar unos minutos hoy mismo y regalarte un tiempo para atenderte a ti.

 

Y si tienes alguna duda sobre cómo hacerlo, me tienes al otro lado de esta pantalla. 

 

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Inmaculada González

Inmaculada González

Soy Inma González. Comparto contigo recursos para que juntos aceptemos la muerte como un proceso natural de la vida. Ayúdame a compartirlos y hacer que todos aprendamos a vivir con Amor el duelo y la muerte.

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